interrumpo otro texto absurdo
para darle paso
a un texto no menos absurdo:
a veces
(muy contadas veces, o a menudo)
me sucede
que no sé que me sucede.
Es como si me pesaran los zapatos
o mis huellas se negaran a soltarme.
Como si me dieran ganas
de sentarme en una mesa para cinco
con mis cuatro soledades
y pedir
un cigarro sabor a mujer
o viceversa
un helado sabor a cerveza
o viceversa
Y en mi desespero
busco alguna jaula
en donde encerrarme a gritar libertad
y golpeo la guitarra
y desafino lo más alto que puedo
y eso de quererte
se me hace
tan confuso como cierto.
Y la vida...
la vida
me sabe al remedio rosado
que nunca me quise tomar
para darle paso
a un texto no menos absurdo:
a veces
(muy contadas veces, o a menudo)
me sucede
que no sé que me sucede.
Es como si me pesaran los zapatos
o mis huellas se negaran a soltarme.
Como si me dieran ganas
de sentarme en una mesa para cinco
con mis cuatro soledades
y pedir
un cigarro sabor a mujer
o viceversa
un helado sabor a cerveza
o viceversa
Y en mi desespero
busco alguna jaula
en donde encerrarme a gritar libertad
y golpeo la guitarra
y desafino lo más alto que puedo
y eso de quererte
se me hace
tan confuso como cierto.
Y la vida...
la vida
me sabe al remedio rosado
que nunca me quise tomar
